Testimonio en primera persona de cómo se vive desde la escena electrónica los días más caóticos desde el regreso a la democracia.

Militares ocupando las calles, como no ocurría desde hace treinta años; Carabineros disparando a mansalva, sin medir a quién; 19 muertes confirmadas y centenares de heridxs; miles de detenidxs; innumerables denuncias de personas desaparecidas, de las que nadie tiene rastros; vejaciones salvajes de las fuerzas de seguridad en los centros de detención. Solo leerlo, sumado a las imágenes que a través de las redes sociales se metieron por nuestras retinas en los últimos días, eriza la piel y conmociona profundamente.

Entre el jueves 17 y el viernes 18, Santiago se convirtió para sorpresa de todo el mundo en una ciudad en llamas. El metro (subte), el sistema nervioso del transporte que sirve como conexión entre las comunas metropolitanas, aumentó 30 pesos chilenos y se fue 830 (U$S1,20). No fue la gota que rebalsó el vaso: directamente se rompió.

Con el correr de las horas, la escalada de violencia llevó al presidente Sebastián Piñera a decretar, primero, el Estado de Emergencia por 15 días y, al día siguiente, el sábado 19, un toque de queda que al menos hasta hoy sigue vigente.

Desde entonces, comenzó el debate en muchas aristas: entender qué pasó, porqué Chile se levantó de esta manera; a discutir si las protestas, que se suma a una ola de movilizaciones populares en las últimas semanas en Ecuador, Bolivia y Perú, son legítimas o “intentos de desestabilización”. Mientras, la represión recrudeció y además se suman preocupantes denuncias de reiteradas violaciones a los derechos humanos durante las detenciones.

(Foto: Juan C. Hoppe Ellicker)

“Estoy devastada”

Así resumió Paulina Gallardo sus sentimientos cuando la contactamos desde Doctaclub. La DJ y productora, nacida en Puerto Montt (al sur de Chile), residió junto a su familia en Córdoba por unos diez años. Acá empezó su carrera musical y desde hace un año vive en Santiago, yéndose agobiada por la recesión económica argentina que no le permitía encontrar trabajo. 

“Empecé a estudiar Ingeniería en Sonido, comencé a trabajar en la empresa de mi hermana y ahora en La Feria Club (que lo define como el mejor club del mundo). Estoy contenta de trabajar ahí”, explica.

“El descontento aquí es de hace mucho tiempo, pero se empezó a manifestar ahora. Estamos dirigidos por empresarios y llegó un punto en que el robo fue demasiado. Mucha gente no vive bien, el acceso a la salud es muy costosa, no tenemos una educación accesible y la gente se desvive para poder estudiar”, nos cuenta.

Además, nos dice: “estamos en una situación de gente que se quedó sin trabajo por la destrucción (tras las movilizaciones). El subte no existe y no sabemos cuánto tiempo va a tardar en recuperarse. Mi familia está asustada, como muchas. Es como revivir todo el proceso (de la Dictadura). La gente está saliendo a protestar a pedir que los militares se vayan de las calles. Y no solo la gente a la que le falta la plata, estamos todos saliendo por esto”.

Paulina Gallardo en su último paso por Córdoba (@paulinagallardo0)

Cómo sigue ahora

“El fin de semana (viernes 18) estuve en la casa de una amiga en la zona del centro, donde fue todo más caótico. No podíamos creer lo que pasaba», nos relata.

Además de los electrónicos, muchos fueron los clubes y bares que debieron cerrar sus puertas. El viernes, por precaución. Desde el sábado pasado, por el toque de queda decretado.

“Durante la semana uno intenta seguir trabajando, pero no se puede planificar nada porque estamos con toque de queda y quince días de estado de emergencia, por lo que no se pueden realizar eventos masivos”, nos comentó Paulina.

(Foto: Martín Bernetti/AFP)

Esto se tornó complicado para organizaciones como Frecuencias, festival que tenía programada su tercera edición el 25 y 26 de octubre, y tuvo que ser suspendida. “Si bien creemos firmemente que los actos de bailar, encontrarse y reunirse son acciones políticas fundamentales para alimentar nuestra comunidad y democracia, no nos parece adecuado generar una instancia de celebración y festejo en un contexto político histórico que hoy necesita toda nuestra atención”, indicaron en un comunicado.

Y en la misma línea va Paulina: “estamos viendo día a día qué podemos hacer, porque tampoco es correcto publicar que hay una fiesta porque no hay nada que festejar”.

“El tema de la industria está complicado. Bares y clubes estamos sin trabajar un montón de días y las empresas no nos van a poder pagar. Estamos esperando que la situación se regularice lo antes posible y estamos en una incertidumbre terrible. Estamos listos y preparados en caso de poder abrir el jueves, pero dada las situaciones, quizás hasta el 2 de noviembre no se pueda abrir ningún club”, cerró.